Deseaba que todo terminase pronto, pasar página y empezar el viaje de nuevo. La tensión que aguantó mi estómago estuvo a punto de reventar mis ojos en llanto, no obstante, una vez más, no derramé ni una gota de pena. Reprimir la tristeza hace más fuerte y dejarme llevar por el sentido momento de la despedida me hubiese perjudicado, así que, apreté dientes y tragué Diazepan para apagar el miedo que la soledad también provoca en mi.
Sin pensarlo dejé el aeropuerto de Delhi carretera abajo intentando encontrar un Rikshow que me llevase a la estación de tren donde marchar hacia Varanasi.
Una norma en la India para no perderse es !Nunca confiar en las indicaciones de un Hindi! y a mi se me olvidó, así que calle abajo, girando a la izquierda y después a la derecha con cinco mil kilos en la espalda, no había un puñetero Rikshow ni taxi que me llevase a la estación. A lo lejos divisé un vehículo y pensé; -Como mínimo que me lleve a algún lugar habitado... y caminé decidido hacia la cosa con ruedas. Resultó ser un autobús, ellos le llaman así... El conductor con el "bidi" en la boca me dijo que subiese al trocomovil y que después cambiase a otro en la parada que el me iba a dejar. Así lo hice, no sin dificultad, saqué la mochila del micro-bus para subir en otro hindi-transporte todavía mas cargado y sucio...
A mitad de camino tuvo que parar el autobús y tirar literalmente a los pasajeros mas cercanos a la puerta por que la tartana no tiraba ni en plano, yo me anclé a la mochila y permanecí allí hasta el final del trayecto.
No voy a describir lo marrano que puede ser un viaje en autobús local en la ciudad de Delhi, pero si diré que nunca me habían "rozado" tanto y que en India abunda el micro-pene...
Un señor de buena familia, por supuesto, !pero de madre muy puta! intentó salir del cacharro atravesando literalmente mi robusto cuerpo...
Mi cara era suficiente para acojonar a él y otros cuantos como él, pero en el calor del momento no pude evitar el enfrentamiento a golpes y el sonoro !FUK OFF! que salió de mi boquita de piñón y que me permitió localizar al único usuario que hablaba inglés (el único que se reía...)
El viaje duró una hora, sesenta minutos de cochino mancillamiento que terminó gracias al bondadoso estudiante (el de la risa), que gritando: Ajdfermksjfgjdjs; adghdejhg ajdfgodfgda skjfpisdhefkajsdf!!! eehhhh!!! y escupiendo por la ventana consiguió sacarnos a la mochila y a mi...
Siempre agradeceré a aquel chico que me ayudase a llegar sano y salvo a la estación equivocada... que como no, estaba en la otra punta de la ciudad...
En la estación equivocada, algo de lo que no pude estar seguro hasta que no llegué a Varanasi, pregunté a diestro y siniestro de donde salía el tren para el que tenía billete, obviamente, esto es India y cada funcionario tenía una opinión distinta al respecto y ninguno llevaba la vida en la mochila... Conté las vías, los trenes, mire todos los horarios y llegue a la conclusión que efectivamente el tren salia desde la otra estación principal de Delhi y con esa idea salí de la estación y empecé la selección de transporte. Como no... elegí el peor de los Rikshow el cual llevaba a la policía pegada a los talones y ni él ni yo nos habíamos dado cuenta...
Cargado de porros hasta las orejas, con los ojos a medio abrir por el efecto pastilla y con la moral en la pilila se acerca el policía y me dice: -¿ A donde se dirige usted? - A lo que yo respondí: -El problema no es a donde voy sino a donde me llevan! - Y tras llorarle mi desesperación y relatarle lo bonito y moderno que es Delhi (...), se levantó del vehículo, multo al conductor por ir sin licencia y le dio unas indicaciones para que llegase a mi destino sin problemas.
Estoy en Varanasi, lo que significa que llegue a la estación correcta a tiempo de subirme al tren correcto, para que después me digan que soy un exagerado saliendo tan pronto cuando tengo que viajar...!
Fue el viaje más corto que recuerdo, pasé las treinta horas de camino durmiendo como una marmota, levanta simpáticos justo a tiempo de conocer a mis simpáticos vecinos y entrar como caído en el universo Varanasi.
Al preparar el viaje a esta ciudad repase cuidadosamente las precauciones a tomar, leyendo la guia de viaje parecía ser la ciudad mas singular de India y no quería terminar en el peor tugurio de la ciudad o pasar por cualquier situación desagradable. Baje del tren con la idea bien clara de ir al hotel que me habían dicho unos chicos que conocí en Pushkar. Todos los conductores de Rikshow o taxi tienen acuerdos con las casas de huéspedes, así que si les haces caso pagas el doble y no sabes a donde vas. Pisé el anden decidido y con la sonrisa mas amplia de los últimos dos meses y le dije claramente al conductor del primer teletransporte que me asalto donde tenia que llevarme y lo que le iba a pagar por ello.
Por supuesto me llevo donde quiso, pero le costo un viaje a mitad de precio y la habitación mas barata de toda la ciudad.
... Aveces no veo muertos, los veo cada diez minutos, pasan delante de mi, con su comparsa, sus canciones y tras el ritual... la cremá!
Paseo por cualquier calle y no cesan las ofertas para comprar cualquier cosa, desde las famosas sedas de Varanasi hasta las drogas de diseño mas extrañas que tras tropecientos !NO! se convierten en un: Dime lo que quieras y yo te lo proporciono... Muy fuerte esta ciudad!
Aquí todo es confuso, tras la corteza mística se esconde el vicio religioso, todo pasa por el trance, no hay voz en el aire ni pie en el suelo que no tenga un porqué en la mística Hindú y un ocaso en el monedero. Podría vivir aquí cientos de años creyéndome una especie de santón , estoy seguro de que nada en el aspecto de esta ciudad y en el comportamiento de sus habitantes cambiará por los siglos de los siglos, podría inventar un nuevo Yoga y viviría junto al río, emporrado y comiendo de los turistas y las ayudas del gobierno...
Pasear por los "Gats" aporta imagenes tan duras como preciosas, repasando las caras mas vivas con cuerpos entre llamas, los secaderos de mierda de vaca, los niños y sus cometas, el agua turbia o las relucientes sedas patronas del comercio en estas calles.
La comunicación con los nativos del Ganga se basa en el intercambio económico, no hay porqué que no conlleve una transacción , para conseguir una palabra honesta en esta ciudad hay que ... Quizá bañarse por la mañana en el río ofrecer regalos a Shiva y como toda la ciudad, dedicar la vida exclusivamente a la adoración de la trinidad! Es posible que entonces , alguien se acerque a mi y me regale un gesto generoso, aun que solo sea un mueca graciosa que mejore mi karma sin gastar un "Paisa", y creo que mi radical y sentido ateísmo no me va a permitir una inmersión en las aguas del dios azul.
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