Revelar el arte y ocultar al artista es la meta del arte.
El crítico es quien puede traducir de manera distinta o con nuevos materiales su impresión de la belleza.
La forma más elevada de la crítica, y también la más rastrera, es una modalidad de autobiografía.
Quienes descubren significados ruines en cosas hermosas están corrompidos sin ser elegantes, lo que es un defecto. Quienes encuentran significados bellos en cosas hermosas son espíritus cultivados. Para ellos hay esperanza. Son los elegidos, y en su caso las cosas hermosas sólo significan belleza.
No existen libros morales o inmorales. Los libros están bien o mal escritos. Eso es todo.
La aversión del siglo XIX por el realismo es la rabia de Calibán al verse la cara en el espejo.
La aversión del siglo XIX por el romanticismo es la rabia de Calibán al no verse la cara en un espejo.
La vida moral del hombre forma parte de los temas del artista, pero la moralidad del arte consiste en hacer un uso perfecto de un medio imperfecto.
Ningún artista desea probar nada. Incluso las cosas que son verdad se pueden probar. El artista no tiene preferencias morales. Una preferencia moral en un artista es un imperdonable amaneramiento de estilo. Ningún artista es morboso. El artista está capacitado para expresarlo todo. Pensamiento y lenguaje son, para el artista, los instrumentos de su arte. El vicio y la virtud son los materiales del artista.
Desde el punto de vista de la forma, el modelo de todas las artes es el arte del músico.
Desde el punto de vista del sentimiento, el modelo es el talento del actor.
Todo arte es a la vez superficie y símbolo. Quienes profundizan, sin contentarse con la superficie, se exponen a las consecuencias. Quienes penetran en el símbolo se exponen a las consecuencias.
Lo que en realidad refleja el arte es al espectador y no la vida.
La diversidad de opiniones sobre una obra de arte muestra que esa obra es nueva, compleja y que está viva. Cuando los críticos disienten, el artista está de acuerdo consigo mismo.
A un hombre le podemos perdonar que haga algo útil siempre que no lo admire. La única excusa para hacer una cosa inútil es admirarla infinitamente.
Todo arte es completamente inútil.
OSCAR WILDE
Mutis
Vicente Ferrer
Desde el mundo materialista, desde la ignorancia y el quedarme en las ganas de... Hay algo que me cuesta olvidar: la vida no vale la pena si no puedo disfrutarla...
A veces no puedo con ella pero se que debo continuar por que hay algo bueno en ello, un sentido, algo que aportar, algo que haga olvidar a quien recuerde más que yo que hay momentos en la vida en los que alguien DESPERTARÁ TU SONRISA!
Gracias por las sonrisas!
!Siempre! Esa es una palabra horrible. Cada vez que la oigo me estremezco. ¡ A las mujeres les gusta tanto usarla! Ellas echan a perder el romance tratando de hacerlo perdurar. Además, esa es una palabra que no tiene sentido. La única diferencia entre un capricho y una pasión eterna es que el capricho es más duradero.
Lord Henry Wotton.
Lord Henry Wotton.
Espiral de emociones en busca de la Ansiedad
Llegué a Delhi desde Varanasi en el “Expreso Shiva Ganga”, como no, y por supuesto tres horas tarde y compartí viaje con cientos de coreanos y de entre ellos charlé tranquilamente con Romeo, el galán de obra de teatro, un poquito chino, que ha convenció al revisor de que yo era un turista respetable y que llevaba billete ya que no había cojones a despertarme… Todo un Tenorio!
Gran sorpresa la mía cuando al salir del tren descubrí una Delhi limpia y descongestionada. Al llegar al hotel, el mismo en el que nos hospedamos toda la familia al llegar de Londres, pregunté al gerente el porqué del cambio climático en la ciudad, cómo podía haber marchado sin dejar rastro aquella espesa nube negra que no dejaba ver a más de diez metros de distancia y que daba a la ciudad un aspecto “fantasmaGore” y cutre. Su respuesta ha sido que no era polución sino una espesa niebla anual que por suerte ya les había abandonado. Lo cierto es que le costó recordar la niebla y que la ciudad no estaba lo bonita que me parecía sino menos lúgubre que con la niebla purulento-tóxica de días atrás.
Al subir las escaleras hacia mi habitación, llegó a mi cabeza una extraña melancolía y me hizo sentir que había huido de Varanasi, que ya no soportaba más la muerte danzando a mi alrededor y que si no llego a salir de aquel lugar mi ansiedad se hubiera manifestado sin remedio. Pasé diecisiete días entre muertos, cometas, niños mendigando… Hubo momentos en los que hubiera gritado la mayor de las ofensas con tal de molestar a toda esa gente preocupada, sin más, de purificar el alma de sus muertos, teniendo como mayor dilema el cómo subvencionar la leña de la sagrada hoguera. Piden limosnas, solo a los turistas occidentales, para pagar el sándalo sagrado que purificará el alma del fallecido, el pino es más barato pero debe ser católico y por eso no les sirve. Parece que no caen en trabajar para pagar las ceremonias o en pedir a los suyos, que son más ricos que cualquier turista occidental ya que podrían entender su forma de vida mejor que un europeo, solo he visto a hindúes colaborar con su gente en el caso en el que han presenciado la negativa de un foráneo a soltar el dinero para algo que no sabrá lo que es y que seguramente no cuesta lo que piden o que incluso no es para lo que piden sino para opio, alcohol u otras substancias muy comunes en la sagrada India pero con demasiadas sílabas como para que yo las recuerde.
En el aeropuerto de Chennai, tras un vuelo retrasado y dos horas soportando los gargajos de mi vecino llegué a la ciudad donde volví a embarcar esta vez para ir hacia Port Blair, en las islas Andamán y Nicobar, un supuesto paraíso en el que esperé encontrar algo de tranquilidad y aguas limpias donde poder nadar y descargar con ello el exceso de adrenalina que mi cuerpo acumulaba.
Intento no poner nombre a esta mala leche que supuro constantemente, se que dormir poco es una de las causas, pero ¿Qué me hace dormir poco? También recuerdo que costó varios meses quitarme el mal rollo con el que empecé en Irlanda y cuando consigo sentirme feliz y dejar a tras toda aquella basura novel, otra vez volvió a mí el mosqueo martilleante que me hace insoportable como insoportable encuentro mi entorno.
Pasados veinte minutos buscando un lugar solitario donde sentarme en aquel aeropuerto, un sitio tranquilo al que nadie se acercara a hurgar en mis notas y así poder resumir los días pasados en Varanasi con tranquilidad, paré en un hueco entre una escalera y un renglón de sillas, fijé mi vista en las letras y antes de humedecer la punta del bolígrafo ya podía oler el aliento de los cinco Hindis que buscaban en la libreta…
O la pena negra me persigue o no acabo de entender como funciona la historia, el caso es que siempre echo de menos algo que no se qué es y de más lo que puedo alcanzar con las manos… ¡Maldita melancolía beata y bastarda que me obliga a sentir incongruencias en el peor momento!
Volaba con la aerolínea KingFisher,
lujo en todos los sentidos, eso si, la tradición es la tradición y cuando el comandante dice: -Abróchense el cinturón ¡vamos a despegar!- Las azafatas desaparecen, el vecino fabrica un gargajo, se lo traga sonoramente, se levanta y llama por teléfono…
Lo cierto es que estas costumbres me causan más gracia que molestia, pero el subconsciente trabaja con detalles que el sentido del humor y la lógica no cuentan y que más tarde pueden producir estrés emocional…: ¡Estamos en el aire! Después de una hora de retraso debido a que, según retransmitía en directo la CNN por las pantallas de la sala de embarque del aeropuerto de Delhi, un pasajero con destino a Chennai (como yo) en un vuelo de la compañía SpicyJet (justo la de al lado...) había montado un pollo “airefóbico” y finalmente, las fuerzas de seguridad (las de los mecheros a bordo…) consiguieron reducirlo a saco de patatas con un palo de escoba y un uniforme verde militar…
No es difícil pensar en India como futura potencia económica, si este país dejara atrás algún día sus pobrezas y se consolidara como gran economía mundial… El pedo podría llegar hasta Barcelona! Se atreven con la energía nuclear, razón por la cual atino a predecir que pronto se acabarán los conflictos con Pakistán, China y las diferencias religiosas… Booooom! Esta inocencia Hindú es más peligrosa que fumar en una gasolinera!
Con tantos días entre muertos y limosnas, y camino a mi ducha en el hotel de Delhi aparecía en mi mente que no soy más que buenos recuerdos y como no me los curre más ¡voy a desaparecer de la faz de la tierra! Y con tanto pensar en vez de abrir la puerta de la habitación 305 entré en la 303, puerta que no estaba cerrada con llave y en la que había un guapo Hindú estirado en la cama, a torso desnudo, el cual me dio una simpática bienvenida invitándome a entrar definitivamente en la habitación.
La vergüenza y el cansancio me provocaron risa y un – Ups… Sorry! Yes yes, later! Y a él un rápido entumecimiento del cuerpo a todo lo largo y una invitación a desayunar later later…
Al salir de mi habitación ya aseado y con la intención de un plato de pasta en el lugar más cercano a la posada, el apuesto Marajá esperaba sonriente en la puerta de su cuarto con la intención de desayunar conmigo (a las dos de la tarde).
La surrealista conversación alrededor de unos insípidos espaguetis se desarrolló tan rápido como mi hambre devoró la pasta y los temas tratados fueron el currículum del chicho, sus papeles en Europa y una extraña duda que poseía al susodicho en referencia a estar ligando con un chico que ni estaba casado ni pensaba estarlo… Baja Manolo!
Gran sorpresa la mía cuando al salir del tren descubrí una Delhi limpia y descongestionada. Al llegar al hotel, el mismo en el que nos hospedamos toda la familia al llegar de Londres, pregunté al gerente el porqué del cambio climático en la ciudad, cómo podía haber marchado sin dejar rastro aquella espesa nube negra que no dejaba ver a más de diez metros de distancia y que daba a la ciudad un aspecto “fantasmaGore” y cutre. Su respuesta ha sido que no era polución sino una espesa niebla anual que por suerte ya les había abandonado. Lo cierto es que le costó recordar la niebla y que la ciudad no estaba lo bonita que me parecía sino menos lúgubre que con la niebla purulento-tóxica de días atrás.
Al subir las escaleras hacia mi habitación, llegó a mi cabeza una extraña melancolía y me hizo sentir que había huido de Varanasi, que ya no soportaba más la muerte danzando a mi alrededor y que si no llego a salir de aquel lugar mi ansiedad se hubiera manifestado sin remedio. Pasé diecisiete días entre muertos, cometas, niños mendigando… Hubo momentos en los que hubiera gritado la mayor de las ofensas con tal de molestar a toda esa gente preocupada, sin más, de purificar el alma de sus muertos, teniendo como mayor dilema el cómo subvencionar la leña de la sagrada hoguera. Piden limosnas, solo a los turistas occidentales, para pagar el sándalo sagrado que purificará el alma del fallecido, el pino es más barato pero debe ser católico y por eso no les sirve. Parece que no caen en trabajar para pagar las ceremonias o en pedir a los suyos, que son más ricos que cualquier turista occidental ya que podrían entender su forma de vida mejor que un europeo, solo he visto a hindúes colaborar con su gente en el caso en el que han presenciado la negativa de un foráneo a soltar el dinero para algo que no sabrá lo que es y que seguramente no cuesta lo que piden o que incluso no es para lo que piden sino para opio, alcohol u otras substancias muy comunes en la sagrada India pero con demasiadas sílabas como para que yo las recuerde.
| De Varanasi 2 y el ferri de Port Blair |
En el aeropuerto de Chennai, tras un vuelo retrasado y dos horas soportando los gargajos de mi vecino llegué a la ciudad donde volví a embarcar esta vez para ir hacia Port Blair, en las islas Andamán y Nicobar, un supuesto paraíso en el que esperé encontrar algo de tranquilidad y aguas limpias donde poder nadar y descargar con ello el exceso de adrenalina que mi cuerpo acumulaba.
Intento no poner nombre a esta mala leche que supuro constantemente, se que dormir poco es una de las causas, pero ¿Qué me hace dormir poco? También recuerdo que costó varios meses quitarme el mal rollo con el que empecé en Irlanda y cuando consigo sentirme feliz y dejar a tras toda aquella basura novel, otra vez volvió a mí el mosqueo martilleante que me hace insoportable como insoportable encuentro mi entorno.
Pasados veinte minutos buscando un lugar solitario donde sentarme en aquel aeropuerto, un sitio tranquilo al que nadie se acercara a hurgar en mis notas y así poder resumir los días pasados en Varanasi con tranquilidad, paré en un hueco entre una escalera y un renglón de sillas, fijé mi vista en las letras y antes de humedecer la punta del bolígrafo ya podía oler el aliento de los cinco Hindis que buscaban en la libreta…
O la pena negra me persigue o no acabo de entender como funciona la historia, el caso es que siempre echo de menos algo que no se qué es y de más lo que puedo alcanzar con las manos… ¡Maldita melancolía beata y bastarda que me obliga a sentir incongruencias en el peor momento!
Volaba con la aerolínea KingFisher,
| De Varanasi 2 y el ferri de Port Blair |
lujo en todos los sentidos, eso si, la tradición es la tradición y cuando el comandante dice: -Abróchense el cinturón ¡vamos a despegar!- Las azafatas desaparecen, el vecino fabrica un gargajo, se lo traga sonoramente, se levanta y llama por teléfono…
Lo cierto es que estas costumbres me causan más gracia que molestia, pero el subconsciente trabaja con detalles que el sentido del humor y la lógica no cuentan y que más tarde pueden producir estrés emocional…: ¡Estamos en el aire! Después de una hora de retraso debido a que, según retransmitía en directo la CNN por las pantallas de la sala de embarque del aeropuerto de Delhi, un pasajero con destino a Chennai (como yo) en un vuelo de la compañía SpicyJet (justo la de al lado...) había montado un pollo “airefóbico” y finalmente, las fuerzas de seguridad (las de los mecheros a bordo…) consiguieron reducirlo a saco de patatas con un palo de escoba y un uniforme verde militar…
No es difícil pensar en India como futura potencia económica, si este país dejara atrás algún día sus pobrezas y se consolidara como gran economía mundial… El pedo podría llegar hasta Barcelona! Se atreven con la energía nuclear, razón por la cual atino a predecir que pronto se acabarán los conflictos con Pakistán, China y las diferencias religiosas… Booooom! Esta inocencia Hindú es más peligrosa que fumar en una gasolinera!
Con tantos días entre muertos y limosnas, y camino a mi ducha en el hotel de Delhi aparecía en mi mente que no soy más que buenos recuerdos y como no me los curre más ¡voy a desaparecer de la faz de la tierra! Y con tanto pensar en vez de abrir la puerta de la habitación 305 entré en la 303, puerta que no estaba cerrada con llave y en la que había un guapo Hindú estirado en la cama, a torso desnudo, el cual me dio una simpática bienvenida invitándome a entrar definitivamente en la habitación.
La vergüenza y el cansancio me provocaron risa y un – Ups… Sorry! Yes yes, later! Y a él un rápido entumecimiento del cuerpo a todo lo largo y una invitación a desayunar later later…
Al salir de mi habitación ya aseado y con la intención de un plato de pasta en el lugar más cercano a la posada, el apuesto Marajá esperaba sonriente en la puerta de su cuarto con la intención de desayunar conmigo (a las dos de la tarde).
La surrealista conversación alrededor de unos insípidos espaguetis se desarrolló tan rápido como mi hambre devoró la pasta y los temas tratados fueron el currículum del chicho, sus papeles en Europa y una extraña duda que poseía al susodicho en referencia a estar ligando con un chico que ni estaba casado ni pensaba estarlo… Baja Manolo!
Los Niños no Lloran:
Varanasi es el parque temático de la mendicidad, los niños aprenden a pedir antes que a hablar, en un perfecto inglés argumentan sus necesidades con todo lujo de detalles pero olvidan a Shakespeare en cuanto se salen del drama e intentas entablar conversaciones banales o divertirte con ellos y algún juego infantil. Mienten como jamás me he atrevido a hacer yo en mis treinta y un años de vida y Shiva me perdone, a todos se les muere la madre de la profesora y por eso mendigan por los Ghats con el uniforme escolar.
Tras días y días contemplando en la orilla del rio la estrategia utilizada por aquellas niñas para recolectar dinero, supuestamente para ayudar a la numerosa familia, confirmé que siempre las acompañaba una mujer adulta, cuando pregunté quien era la tutora me dijeron que la tía de algunas y la madre de un pequeñajo al que llevaba en brazos. Curiosamente no hablaba ni palabra de inglés y al contrario de las pupilas iba impecablemente arreglada y limpia y se quedaba observando a una distancia prudencial como trabajaban las pequeñas. Cuando intenté comunicarme con ella para saber más de la situación de las pequeñas no conseguí sacarle ni el nombre, utilicé toda mi estudiada expresión corporal para conversar con la señora y tan solo conseguí que empujara a las pequeñas hacia mí y automáticamente ellas siguieron pidiendo con la misma cara que hay que poner cuando estás en una fiesta y hay directores de cine cerca de ti…
Después de tantos días entre críos me di cuenta de que faltaba algo vital, no tenía la sensación de estar con niños, una conversación con cualquiera de ellos y en cualquier ciudad de las que he visitado requería de desconfianza y mucha seriedad, no recargaba mis pilas como los veranos de monitor en las colonias, no me provocaban carcajadas ni me transformaban en uno de ellos, no me atrevo a pensar el porqué y mucho menos cuando repaso mis días en este país y no consigo recordar el llanto de ningún bebe habiendo visto tantos.
Mis notas contaban ya en mi cuaderno más de una semana detrás del crematorio contemplando los cuerpos estallar como “ninots” en fallas cuando decidí que debía buscar un lugar tranquilo y menos espiritual. Hice un barrido de la zona y localicé la pensión Lord Vishnu, a pocos días de ser inaugurada un paraíso para el relax en el cual fui el huésped de honor que estrenaba las básicas instalaciones y que, como manda la astrología, debía traer fortuna al lugar lo que me otorgó un estatus de “semidiós” al que debía de obedecerse en cualquiera de sus caprichos.
Por suerte no soy ningún caprichoso y utilicé aquel estatus para tener unos días más cariñosos y agradables de lo que había sido el viaje hasta aquel momento.
Cada mañana saludaba a los búfalos y las búfalas que pastaban relajadamente en la cuadra situada en la misma puerta del hotel. Bodi, el gerente del lugar me daba los buenos días y la reverencia con media sonrisa incrédula al contemplar mis conversaciones con los bóvidos, movía la cabeza con sorpresa, como si yo hiciese algo incomprensible… ¡Yo! Inmediatamente después le daba los buenos días a él y a todo el personal organizadamente dispuestos en sus “tabla-camas” en forma de telaraña para proteger las entradas a las habitaciones durante el sueño. Tuve protección e información de todo lo que necesité durante mi estancia, si había ruidos durante alguna noche, al día siguiente averiguaban de donde había salido la molestia y no volvía a ocurrir y si necesitaba cualquier suministro me lo traían a la habitación como si del Hilton se tratara.
Lo cierto es que en pocos días llené la pensión de colegas y mientras el otro hotel que explotaban los mismos propietarios o las otras “Guess house” de la ciudad vieja estaban medio vacios por el miedo generado por los atentados del pasado Noviembre en Bombay, Lord Vishnu gozaba de un orgulloso “completo” que destilaba codicia grasienta en todos sus empleados masculinos, y digo masculinos por que las mujeres se dedicaban básicamente a recoger la mierda de todos los animales para hacer sus ensaimadas multiuso y no tenían ningún contacto con los clientes ni ninguna muestra aparente de goce o felicidad ni parecían interesadas en absoluto por el negocio.
Afortunadamente para mi humor, Alejo y Tristán, dos viajeros catalanes que las Primas y yo conocimos en la Om Beach junto con su amigo Marc aparecieron en la ciudad y entre nosotros y nuestra influencia llenamos las habitaciones de huéspedes y yo conseguí dormir sin Diazepán, largo y tendido! Aleluyaaa!
Los días restantes en Benarés fueron, soportando el estrés y el cansancio, mucho más divertidos ya que fui encontrando a todos los colegas que había conocido en otros lugares y que parecía, como yo, que habían entrado en el trance de la muerte y la ciudad les engullía en su hipnotizante plegaria a través del laberinto de sus calles.
Finalmente, llegó el día en el que retrocedía hasta Delhi para allí tomar el avión que me llevaría al sueño de las islas Andamán y Nicobar, no sin antes pasar veinticuatro horas en un tren cargado de cucarachas.
Tras días y días contemplando en la orilla del rio la estrategia utilizada por aquellas niñas para recolectar dinero, supuestamente para ayudar a la numerosa familia, confirmé que siempre las acompañaba una mujer adulta, cuando pregunté quien era la tutora me dijeron que la tía de algunas y la madre de un pequeñajo al que llevaba en brazos. Curiosamente no hablaba ni palabra de inglés y al contrario de las pupilas iba impecablemente arreglada y limpia y se quedaba observando a una distancia prudencial como trabajaban las pequeñas. Cuando intenté comunicarme con ella para saber más de la situación de las pequeñas no conseguí sacarle ni el nombre, utilicé toda mi estudiada expresión corporal para conversar con la señora y tan solo conseguí que empujara a las pequeñas hacia mí y automáticamente ellas siguieron pidiendo con la misma cara que hay que poner cuando estás en una fiesta y hay directores de cine cerca de ti…
Después de tantos días entre críos me di cuenta de que faltaba algo vital, no tenía la sensación de estar con niños, una conversación con cualquiera de ellos y en cualquier ciudad de las que he visitado requería de desconfianza y mucha seriedad, no recargaba mis pilas como los veranos de monitor en las colonias, no me provocaban carcajadas ni me transformaban en uno de ellos, no me atrevo a pensar el porqué y mucho menos cuando repaso mis días en este país y no consigo recordar el llanto de ningún bebe habiendo visto tantos.
Mis notas contaban ya en mi cuaderno más de una semana detrás del crematorio contemplando los cuerpos estallar como “ninots” en fallas cuando decidí que debía buscar un lugar tranquilo y menos espiritual. Hice un barrido de la zona y localicé la pensión Lord Vishnu, a pocos días de ser inaugurada un paraíso para el relax en el cual fui el huésped de honor que estrenaba las básicas instalaciones y que, como manda la astrología, debía traer fortuna al lugar lo que me otorgó un estatus de “semidiós” al que debía de obedecerse en cualquiera de sus caprichos.
Por suerte no soy ningún caprichoso y utilicé aquel estatus para tener unos días más cariñosos y agradables de lo que había sido el viaje hasta aquel momento.
| De Varanasi 2 y el ferri de Port Blair |
Cada mañana saludaba a los búfalos y las búfalas que pastaban relajadamente en la cuadra situada en la misma puerta del hotel. Bodi, el gerente del lugar me daba los buenos días y la reverencia con media sonrisa incrédula al contemplar mis conversaciones con los bóvidos, movía la cabeza con sorpresa, como si yo hiciese algo incomprensible… ¡Yo! Inmediatamente después le daba los buenos días a él y a todo el personal organizadamente dispuestos en sus “tabla-camas” en forma de telaraña para proteger las entradas a las habitaciones durante el sueño. Tuve protección e información de todo lo que necesité durante mi estancia, si había ruidos durante alguna noche, al día siguiente averiguaban de donde había salido la molestia y no volvía a ocurrir y si necesitaba cualquier suministro me lo traían a la habitación como si del Hilton se tratara.
Lo cierto es que en pocos días llené la pensión de colegas y mientras el otro hotel que explotaban los mismos propietarios o las otras “Guess house” de la ciudad vieja estaban medio vacios por el miedo generado por los atentados del pasado Noviembre en Bombay, Lord Vishnu gozaba de un orgulloso “completo” que destilaba codicia grasienta en todos sus empleados masculinos, y digo masculinos por que las mujeres se dedicaban básicamente a recoger la mierda de todos los animales para hacer sus ensaimadas multiuso y no tenían ningún contacto con los clientes ni ninguna muestra aparente de goce o felicidad ni parecían interesadas en absoluto por el negocio.
Afortunadamente para mi humor, Alejo y Tristán, dos viajeros catalanes que las Primas y yo conocimos en la Om Beach junto con su amigo Marc aparecieron en la ciudad y entre nosotros y nuestra influencia llenamos las habitaciones de huéspedes y yo conseguí dormir sin Diazepán, largo y tendido! Aleluyaaa!
Los días restantes en Benarés fueron, soportando el estrés y el cansancio, mucho más divertidos ya que fui encontrando a todos los colegas que había conocido en otros lugares y que parecía, como yo, que habían entrado en el trance de la muerte y la ciudad les engullía en su hipnotizante plegaria a través del laberinto de sus calles.
Finalmente, llegó el día en el que retrocedía hasta Delhi para allí tomar el avión que me llevaría al sueño de las islas Andamán y Nicobar, no sin antes pasar veinticuatro horas en un tren cargado de cucarachas.
De Delhi a la ciudad de los muertos...
Deseaba que todo terminase pronto, pasar página y empezar el viaje de nuevo. La tensión que aguantó mi estómago estuvo a punto de reventar mis ojos en llanto, no obstante, una vez más, no derramé ni una gota de pena. Reprimir la tristeza hace más fuerte y dejarme llevar por el sentido momento de la despedida me hubiese perjudicado, así que, apreté dientes y tragué Diazepan para apagar el miedo que la soledad también provoca en mi.
Sin pensarlo dejé el aeropuerto de Delhi carretera abajo intentando encontrar un Rikshow que me llevase a la estación de tren donde marchar hacia Varanasi.
Una norma en la India para no perderse es !Nunca confiar en las indicaciones de un Hindi! y a mi se me olvidó, así que calle abajo, girando a la izquierda y después a la derecha con cinco mil kilos en la espalda, no había un puñetero Rikshow ni taxi que me llevase a la estación. A lo lejos divisé un vehículo y pensé; -Como mínimo que me lleve a algún lugar habitado... y caminé decidido hacia la cosa con ruedas. Resultó ser un autobús, ellos le llaman así... El conductor con el "bidi" en la boca me dijo que subiese al trocomovil y que después cambiase a otro en la parada que el me iba a dejar. Así lo hice, no sin dificultad, saqué la mochila del micro-bus para subir en otro hindi-transporte todavía mas cargado y sucio...
A mitad de camino tuvo que parar el autobús y tirar literalmente a los pasajeros mas cercanos a la puerta por que la tartana no tiraba ni en plano, yo me anclé a la mochila y permanecí allí hasta el final del trayecto.
No voy a describir lo marrano que puede ser un viaje en autobús local en la ciudad de Delhi, pero si diré que nunca me habían "rozado" tanto y que en India abunda el micro-pene...
Un señor de buena familia, por supuesto, !pero de madre muy puta! intentó salir del cacharro atravesando literalmente mi robusto cuerpo...
Mi cara era suficiente para acojonar a él y otros cuantos como él, pero en el calor del momento no pude evitar el enfrentamiento a golpes y el sonoro !FUK OFF! que salió de mi boquita de piñón y que me permitió localizar al único usuario que hablaba inglés (el único que se reía...)
El viaje duró una hora, sesenta minutos de cochino mancillamiento que terminó gracias al bondadoso estudiante (el de la risa), que gritando: Ajdfermksjfgjdjs; adghdejhg ajdfgodfgda skjfpisdhefkajsdf!!! eehhhh!!! y escupiendo por la ventana consiguió sacarnos a la mochila y a mi...
Siempre agradeceré a aquel chico que me ayudase a llegar sano y salvo a la estación equivocada... que como no, estaba en la otra punta de la ciudad...
En la estación equivocada, algo de lo que no pude estar seguro hasta que no llegué a Varanasi, pregunté a diestro y siniestro de donde salía el tren para el que tenía billete, obviamente, esto es India y cada funcionario tenía una opinión distinta al respecto y ninguno llevaba la vida en la mochila... Conté las vías, los trenes, mire todos los horarios y llegue a la conclusión que efectivamente el tren salia desde la otra estación principal de Delhi y con esa idea salí de la estación y empecé la selección de transporte. Como no... elegí el peor de los Rikshow el cual llevaba a la policía pegada a los talones y ni él ni yo nos habíamos dado cuenta...
Cargado de porros hasta las orejas, con los ojos a medio abrir por el efecto pastilla y con la moral en la pilila se acerca el policía y me dice: -¿ A donde se dirige usted? - A lo que yo respondí: -El problema no es a donde voy sino a donde me llevan! - Y tras llorarle mi desesperación y relatarle lo bonito y moderno que es Delhi (...), se levantó del vehículo, multo al conductor por ir sin licencia y le dio unas indicaciones para que llegase a mi destino sin problemas.
Estoy en Varanasi, lo que significa que llegue a la estación correcta a tiempo de subirme al tren correcto, para que después me digan que soy un exagerado saliendo tan pronto cuando tengo que viajar...!
Fue el viaje más corto que recuerdo, pasé las treinta horas de camino durmiendo como una marmota, levanta simpáticos justo a tiempo de conocer a mis simpáticos vecinos y entrar como caído en el universo Varanasi.
Al preparar el viaje a esta ciudad repase cuidadosamente las precauciones a tomar, leyendo la guia de viaje parecía ser la ciudad mas singular de India y no quería terminar en el peor tugurio de la ciudad o pasar por cualquier situación desagradable. Baje del tren con la idea bien clara de ir al hotel que me habían dicho unos chicos que conocí en Pushkar. Todos los conductores de Rikshow o taxi tienen acuerdos con las casas de huéspedes, así que si les haces caso pagas el doble y no sabes a donde vas. Pisé el anden decidido y con la sonrisa mas amplia de los últimos dos meses y le dije claramente al conductor del primer teletransporte que me asalto donde tenia que llevarme y lo que le iba a pagar por ello.
Por supuesto me llevo donde quiso, pero le costo un viaje a mitad de precio y la habitación mas barata de toda la ciudad.
... Aveces no veo muertos, los veo cada diez minutos, pasan delante de mi, con su comparsa, sus canciones y tras el ritual... la cremá!
Paseo por cualquier calle y no cesan las ofertas para comprar cualquier cosa, desde las famosas sedas de Varanasi hasta las drogas de diseño mas extrañas que tras tropecientos !NO! se convierten en un: Dime lo que quieras y yo te lo proporciono... Muy fuerte esta ciudad!
Aquí todo es confuso, tras la corteza mística se esconde el vicio religioso, todo pasa por el trance, no hay voz en el aire ni pie en el suelo que no tenga un porqué en la mística Hindú y un ocaso en el monedero. Podría vivir aquí cientos de años creyéndome una especie de santón , estoy seguro de que nada en el aspecto de esta ciudad y en el comportamiento de sus habitantes cambiará por los siglos de los siglos, podría inventar un nuevo Yoga y viviría junto al río, emporrado y comiendo de los turistas y las ayudas del gobierno...
Pasear por los "Gats" aporta imagenes tan duras como preciosas, repasando las caras mas vivas con cuerpos entre llamas, los secaderos de mierda de vaca, los niños y sus cometas, el agua turbia o las relucientes sedas patronas del comercio en estas calles.
La comunicación con los nativos del Ganga se basa en el intercambio económico, no hay porqué que no conlleve una transacción , para conseguir una palabra honesta en esta ciudad hay que ... Quizá bañarse por la mañana en el río ofrecer regalos a Shiva y como toda la ciudad, dedicar la vida exclusivamente a la adoración de la trinidad! Es posible que entonces , alguien se acerque a mi y me regale un gesto generoso, aun que solo sea un mueca graciosa que mejore mi karma sin gastar un "Paisa", y creo que mi radical y sentido ateísmo no me va a permitir una inmersión en las aguas del dios azul.
Sin pensarlo dejé el aeropuerto de Delhi carretera abajo intentando encontrar un Rikshow que me llevase a la estación de tren donde marchar hacia Varanasi.
Una norma en la India para no perderse es !Nunca confiar en las indicaciones de un Hindi! y a mi se me olvidó, así que calle abajo, girando a la izquierda y después a la derecha con cinco mil kilos en la espalda, no había un puñetero Rikshow ni taxi que me llevase a la estación. A lo lejos divisé un vehículo y pensé; -Como mínimo que me lleve a algún lugar habitado... y caminé decidido hacia la cosa con ruedas. Resultó ser un autobús, ellos le llaman así... El conductor con el "bidi" en la boca me dijo que subiese al trocomovil y que después cambiase a otro en la parada que el me iba a dejar. Así lo hice, no sin dificultad, saqué la mochila del micro-bus para subir en otro hindi-transporte todavía mas cargado y sucio...
A mitad de camino tuvo que parar el autobús y tirar literalmente a los pasajeros mas cercanos a la puerta por que la tartana no tiraba ni en plano, yo me anclé a la mochila y permanecí allí hasta el final del trayecto.
No voy a describir lo marrano que puede ser un viaje en autobús local en la ciudad de Delhi, pero si diré que nunca me habían "rozado" tanto y que en India abunda el micro-pene...
Un señor de buena familia, por supuesto, !pero de madre muy puta! intentó salir del cacharro atravesando literalmente mi robusto cuerpo...
Mi cara era suficiente para acojonar a él y otros cuantos como él, pero en el calor del momento no pude evitar el enfrentamiento a golpes y el sonoro !FUK OFF! que salió de mi boquita de piñón y que me permitió localizar al único usuario que hablaba inglés (el único que se reía...)
El viaje duró una hora, sesenta minutos de cochino mancillamiento que terminó gracias al bondadoso estudiante (el de la risa), que gritando: Ajdfermksjfgjdjs; adghdejhg ajdfgodfgda skjfpisdhefkajsdf!!! eehhhh!!! y escupiendo por la ventana consiguió sacarnos a la mochila y a mi...
Siempre agradeceré a aquel chico que me ayudase a llegar sano y salvo a la estación equivocada... que como no, estaba en la otra punta de la ciudad...
En la estación equivocada, algo de lo que no pude estar seguro hasta que no llegué a Varanasi, pregunté a diestro y siniestro de donde salía el tren para el que tenía billete, obviamente, esto es India y cada funcionario tenía una opinión distinta al respecto y ninguno llevaba la vida en la mochila... Conté las vías, los trenes, mire todos los horarios y llegue a la conclusión que efectivamente el tren salia desde la otra estación principal de Delhi y con esa idea salí de la estación y empecé la selección de transporte. Como no... elegí el peor de los Rikshow el cual llevaba a la policía pegada a los talones y ni él ni yo nos habíamos dado cuenta...
Cargado de porros hasta las orejas, con los ojos a medio abrir por el efecto pastilla y con la moral en la pilila se acerca el policía y me dice: -¿ A donde se dirige usted? - A lo que yo respondí: -El problema no es a donde voy sino a donde me llevan! - Y tras llorarle mi desesperación y relatarle lo bonito y moderno que es Delhi (...), se levantó del vehículo, multo al conductor por ir sin licencia y le dio unas indicaciones para que llegase a mi destino sin problemas.
Estoy en Varanasi, lo que significa que llegue a la estación correcta a tiempo de subirme al tren correcto, para que después me digan que soy un exagerado saliendo tan pronto cuando tengo que viajar...!
Fue el viaje más corto que recuerdo, pasé las treinta horas de camino durmiendo como una marmota, levanta simpáticos justo a tiempo de conocer a mis simpáticos vecinos y entrar como caído en el universo Varanasi.
Al preparar el viaje a esta ciudad repase cuidadosamente las precauciones a tomar, leyendo la guia de viaje parecía ser la ciudad mas singular de India y no quería terminar en el peor tugurio de la ciudad o pasar por cualquier situación desagradable. Baje del tren con la idea bien clara de ir al hotel que me habían dicho unos chicos que conocí en Pushkar. Todos los conductores de Rikshow o taxi tienen acuerdos con las casas de huéspedes, así que si les haces caso pagas el doble y no sabes a donde vas. Pisé el anden decidido y con la sonrisa mas amplia de los últimos dos meses y le dije claramente al conductor del primer teletransporte que me asalto donde tenia que llevarme y lo que le iba a pagar por ello.
Por supuesto me llevo donde quiso, pero le costo un viaje a mitad de precio y la habitación mas barata de toda la ciudad.
... Aveces no veo muertos, los veo cada diez minutos, pasan delante de mi, con su comparsa, sus canciones y tras el ritual... la cremá!
Paseo por cualquier calle y no cesan las ofertas para comprar cualquier cosa, desde las famosas sedas de Varanasi hasta las drogas de diseño mas extrañas que tras tropecientos !NO! se convierten en un: Dime lo que quieras y yo te lo proporciono... Muy fuerte esta ciudad!
Aquí todo es confuso, tras la corteza mística se esconde el vicio religioso, todo pasa por el trance, no hay voz en el aire ni pie en el suelo que no tenga un porqué en la mística Hindú y un ocaso en el monedero. Podría vivir aquí cientos de años creyéndome una especie de santón , estoy seguro de que nada en el aspecto de esta ciudad y en el comportamiento de sus habitantes cambiará por los siglos de los siglos, podría inventar un nuevo Yoga y viviría junto al río, emporrado y comiendo de los turistas y las ayudas del gobierno...
Pasear por los "Gats" aporta imagenes tan duras como preciosas, repasando las caras mas vivas con cuerpos entre llamas, los secaderos de mierda de vaca, los niños y sus cometas, el agua turbia o las relucientes sedas patronas del comercio en estas calles.
La comunicación con los nativos del Ganga se basa en el intercambio económico, no hay porqué que no conlleve una transacción , para conseguir una palabra honesta en esta ciudad hay que ... Quizá bañarse por la mañana en el río ofrecer regalos a Shiva y como toda la ciudad, dedicar la vida exclusivamente a la adoración de la trinidad! Es posible que entonces , alguien se acerque a mi y me regale un gesto generoso, aun que solo sea un mueca graciosa que mejore mi karma sin gastar un "Paisa", y creo que mi radical y sentido ateísmo no me va a permitir una inmersión en las aguas del dios azul.
Varanasi 15 de Enero del 2009
Me gusta escribir y me gusta escribir bien, mi mano expresa mejor las emociones que mis labios. Soy consciente que mi estilo puede provocar carcajadas y mi ortografía dolor, pero, y cure esto las heridas causadas por mi praxis regular, me esfuerzo en cada palabra para ser honesto con las letras.
En la improvisada y disléxica composición de mis textos intento siempre describir como mi cuerpo reacciona a la información recibida del entorno , mas que situaciones concretas o enredos entretenidos, mis dedos intentan conectar con la frecuencia en la que vibra mi estomago y hacer llegar algo de ella, haciendo así, que una duda provoque un sentimiento de mejor manera que la transcripción de una imagen evocadora.
Todo esto, en muchas ocasiones, dificulta a mis peculiares aptitudes aportar explicaciones realistas que concreten al lector las imagenes que intento describir o los olores que en este viaje encuentro.
Estoy en Varanasi, este universo no tiene explicación y si la tuviera no seria creíble, en este teatro el espectador toma la palabra y el pintor que retrata este caos de la muerte y la vida tiene colores que jamas se han visto.
No hay que creerse nada de lo que aquí vaya a explicar, esto no existe ni puede existir, es un sueño, no se si estoy vivo o muerto, si esto es frío calor, si estoy solo o si soy todos vosotros a la vez...
Bienvenidos al Limbo, se apagan las luces, encienden las hogueras... Empieza el viaje de Ganga!
En la improvisada y disléxica composición de mis textos intento siempre describir como mi cuerpo reacciona a la información recibida del entorno , mas que situaciones concretas o enredos entretenidos, mis dedos intentan conectar con la frecuencia en la que vibra mi estomago y hacer llegar algo de ella, haciendo así, que una duda provoque un sentimiento de mejor manera que la transcripción de una imagen evocadora.
Todo esto, en muchas ocasiones, dificulta a mis peculiares aptitudes aportar explicaciones realistas que concreten al lector las imagenes que intento describir o los olores que en este viaje encuentro.
Estoy en Varanasi, este universo no tiene explicación y si la tuviera no seria creíble, en este teatro el espectador toma la palabra y el pintor que retrata este caos de la muerte y la vida tiene colores que jamas se han visto.
No hay que creerse nada de lo que aquí vaya a explicar, esto no existe ni puede existir, es un sueño, no se si estoy vivo o muerto, si esto es frío calor, si estoy solo o si soy todos vosotros a la vez...
Bienvenidos al Limbo, se apagan las luces, encienden las hogueras... Empieza el viaje de Ganga!
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