Gran sorpresa la mía cuando al salir del tren descubrí una Delhi limpia y descongestionada. Al llegar al hotel, el mismo en el que nos hospedamos toda la familia al llegar de Londres, pregunté al gerente el porqué del cambio climático en la ciudad, cómo podía haber marchado sin dejar rastro aquella espesa nube negra que no dejaba ver a más de diez metros de distancia y que daba a la ciudad un aspecto “fantasmaGore” y cutre. Su respuesta ha sido que no era polución sino una espesa niebla anual que por suerte ya les había abandonado. Lo cierto es que le costó recordar la niebla y que la ciudad no estaba lo bonita que me parecía sino menos lúgubre que con la niebla purulento-tóxica de días atrás.
Al subir las escaleras hacia mi habitación, llegó a mi cabeza una extraña melancolía y me hizo sentir que había huido de Varanasi, que ya no soportaba más la muerte danzando a mi alrededor y que si no llego a salir de aquel lugar mi ansiedad se hubiera manifestado sin remedio. Pasé diecisiete días entre muertos, cometas, niños mendigando… Hubo momentos en los que hubiera gritado la mayor de las ofensas con tal de molestar a toda esa gente preocupada, sin más, de purificar el alma de sus muertos, teniendo como mayor dilema el cómo subvencionar la leña de la sagrada hoguera. Piden limosnas, solo a los turistas occidentales, para pagar el sándalo sagrado que purificará el alma del fallecido, el pino es más barato pero debe ser católico y por eso no les sirve. Parece que no caen en trabajar para pagar las ceremonias o en pedir a los suyos, que son más ricos que cualquier turista occidental ya que podrían entender su forma de vida mejor que un europeo, solo he visto a hindúes colaborar con su gente en el caso en el que han presenciado la negativa de un foráneo a soltar el dinero para algo que no sabrá lo que es y que seguramente no cuesta lo que piden o que incluso no es para lo que piden sino para opio, alcohol u otras substancias muy comunes en la sagrada India pero con demasiadas sílabas como para que yo las recuerde.
| De Varanasi 2 y el ferri de Port Blair |
En el aeropuerto de Chennai, tras un vuelo retrasado y dos horas soportando los gargajos de mi vecino llegué a la ciudad donde volví a embarcar esta vez para ir hacia Port Blair, en las islas Andamán y Nicobar, un supuesto paraíso en el que esperé encontrar algo de tranquilidad y aguas limpias donde poder nadar y descargar con ello el exceso de adrenalina que mi cuerpo acumulaba.
Intento no poner nombre a esta mala leche que supuro constantemente, se que dormir poco es una de las causas, pero ¿Qué me hace dormir poco? También recuerdo que costó varios meses quitarme el mal rollo con el que empecé en Irlanda y cuando consigo sentirme feliz y dejar a tras toda aquella basura novel, otra vez volvió a mí el mosqueo martilleante que me hace insoportable como insoportable encuentro mi entorno.
Pasados veinte minutos buscando un lugar solitario donde sentarme en aquel aeropuerto, un sitio tranquilo al que nadie se acercara a hurgar en mis notas y así poder resumir los días pasados en Varanasi con tranquilidad, paré en un hueco entre una escalera y un renglón de sillas, fijé mi vista en las letras y antes de humedecer la punta del bolígrafo ya podía oler el aliento de los cinco Hindis que buscaban en la libreta…
O la pena negra me persigue o no acabo de entender como funciona la historia, el caso es que siempre echo de menos algo que no se qué es y de más lo que puedo alcanzar con las manos… ¡Maldita melancolía beata y bastarda que me obliga a sentir incongruencias en el peor momento!
Volaba con la aerolínea KingFisher,
| De Varanasi 2 y el ferri de Port Blair |
lujo en todos los sentidos, eso si, la tradición es la tradición y cuando el comandante dice: -Abróchense el cinturón ¡vamos a despegar!- Las azafatas desaparecen, el vecino fabrica un gargajo, se lo traga sonoramente, se levanta y llama por teléfono…
Lo cierto es que estas costumbres me causan más gracia que molestia, pero el subconsciente trabaja con detalles que el sentido del humor y la lógica no cuentan y que más tarde pueden producir estrés emocional…: ¡Estamos en el aire! Después de una hora de retraso debido a que, según retransmitía en directo la CNN por las pantallas de la sala de embarque del aeropuerto de Delhi, un pasajero con destino a Chennai (como yo) en un vuelo de la compañía SpicyJet (justo la de al lado...) había montado un pollo “airefóbico” y finalmente, las fuerzas de seguridad (las de los mecheros a bordo…) consiguieron reducirlo a saco de patatas con un palo de escoba y un uniforme verde militar…
No es difícil pensar en India como futura potencia económica, si este país dejara atrás algún día sus pobrezas y se consolidara como gran economía mundial… El pedo podría llegar hasta Barcelona! Se atreven con la energía nuclear, razón por la cual atino a predecir que pronto se acabarán los conflictos con Pakistán, China y las diferencias religiosas… Booooom! Esta inocencia Hindú es más peligrosa que fumar en una gasolinera!
Con tantos días entre muertos y limosnas, y camino a mi ducha en el hotel de Delhi aparecía en mi mente que no soy más que buenos recuerdos y como no me los curre más ¡voy a desaparecer de la faz de la tierra! Y con tanto pensar en vez de abrir la puerta de la habitación 305 entré en la 303, puerta que no estaba cerrada con llave y en la que había un guapo Hindú estirado en la cama, a torso desnudo, el cual me dio una simpática bienvenida invitándome a entrar definitivamente en la habitación.
La vergüenza y el cansancio me provocaron risa y un – Ups… Sorry! Yes yes, later! Y a él un rápido entumecimiento del cuerpo a todo lo largo y una invitación a desayunar later later…
Al salir de mi habitación ya aseado y con la intención de un plato de pasta en el lugar más cercano a la posada, el apuesto Marajá esperaba sonriente en la puerta de su cuarto con la intención de desayunar conmigo (a las dos de la tarde).
La surrealista conversación alrededor de unos insípidos espaguetis se desarrolló tan rápido como mi hambre devoró la pasta y los temas tratados fueron el currículum del chicho, sus papeles en Europa y una extraña duda que poseía al susodicho en referencia a estar ligando con un chico que ni estaba casado ni pensaba estarlo… Baja Manolo!
1 comentario:
Baja Manolo y se tu mismo¡¡¡¡ seria la frase...o no??
Publicar un comentario